Lo espiritual se da cuando sintonizamos con los movimientos del Espíritu y nos sentimos guiados por ellos.
- Bert Hellinger -
¿Es la contemplación el único camino para llegar a la espiritualidad?
¿Es la meditación el único camino que tiene el ser humano para encontrarse con su ser, su existencia y con su esencia?
Durante siglos, en distintas culturas, se ha ido desarrollando una forma de conexión con ESO ESPIRITUAL que ya viene con nosotros, que está muy profundamente arraigado, que ha sido fuente de inspiración para muchos, pero difícil de comprender y de explicar racionalmente. Cada pueblo, generación y cultura han creado su propia manera de expresarlo y han construido un camino para llegar hasta ESO tan profundo que habita en nuestro interior.
¿Dónde lo sentimos? ¿Cómo lo podemos llamar? ¿Alma? ¿Espíritu?
Sentimos que podemos darle un lugar en nuestro corazón, pero puede ser que no esté solamente allí, sino en cada una de nuestras células.
La filosofía, la religión, la cultura, la literatura y el arte han sido caminos para encontrarnos con las respuestas. Tal vez en alguno de ellos hallamos la sintonía con eso que buscamos, pero sólo por un tiempo.
Cada grupo, cultura, generación y etapa de nuestra vida tiene una idea, una búsqueda y una construcción diferente sobre cómo encontrar la paz, el regocijo y la calma ante los acontecimientos de la vida. A veces la conexión se alcanza en algunos individuos a través del consumo de ciertas sustancias, en la contemplación de la naturaleza, en la práctica de alguna disciplina deportiva, en la religión, en el baile, en el ritmo, la música, en el abrazo a un ser amado o cuando una madre amamanta a su hijo o hija.
Lo que denominamos “contemplación” o “meditación” viene a ser una experiencia mística, muy particular, única y propia de cada ser humano, dirigida por un campo espiritual que se ubica más allá de toda lógica. Esto es difícil de explicar a otros para que puedan sentirlo tal y como nosotros lo sentimos, imposible de entender desde la racionalidad de una Conciencia Familiar y Grupal que ha “extraviado” el acceso.
Con respecto a la comprensión, necesitamos de conocimientos que nos permitan descubrir cómo funcionan nuestros cerebros, nuestras inteligencias y su conexión con una Supra Inteligencia o Conciencia Superior que lo piensa, crea, dirige y controla todo.
Cuando hemos podido llegar a esta comprensión profunda de cómo funcionamos, de nuestra conexión con lo espiritual y el para qué, no nos sorprendemos ni nos limitamos en aquellos momentos en que surjan. Por ejemplo, en un largo viaje de regreso a casa, cuando vamos en un autobús repleto de personas hacia nuestro trabajo. En ese preciso instante, podemos entrar en una profunda reflexión de cómo es la vida y qué estamos haciendo con ella. Esa revelación que surge en ese instante puede cambiar el rumbo de nuestra vida para siempre.
¿Podríamos decir que ya esto es suficiente para alcanzar un estado de consciencia?
El hacernos conscientes requiere de un camino de mayor profundidad.
Podemos sentirnos sorprendidos de nuestros pensamientos y de la claridad con la que observamos la vida y sus circunstancias, sin embargo, aún podemos continuar buscando excusas o culpables de todo lo que ha sucedido. Hasta ahí hemos sido conducidos por las emociones, quienes son unas excelentes aliadas. Las emociones son el puente entre el anterior estado de conciencia (ya instalado y limitado por creencias que sirvieron a nuestros grupos) y un estado de consciencia en transformación.
Ese estado de claridad puede ocurrir por ejemplo, en experiencias humanas muy complejas como los sucedido durante la Segunda Guerra Mundial, a Bert Hellinger (Alemania 1925 - 2019) o a Viktor Frankl (Austria 1905 - 1997) quienes a partir de allí construyeron nuevos modelos de pensamiento de gran utilidad para la humanidad.
La consciencia surge cuando nos damos cuenta de que estamos unidos al destino de muchos otros seres humanos. Se trata de una expansión que requiere más esfuerzo, acompañado por una vibración muy poderosa, la que nos permite sentir que debemos hacer algo en compensación, donde se invierta más ganas de vivir, más motivación para continuar.
Esa fuerza es el AMOR, una vibración muy poderosa que nos permite acceder a ese campo espiritual donde comenzamos a comprender que no estamos solos en este Planeta ni en este Universo, que hay infinidad de seres humanos que estuvieron antes y que vivieron y dejaron circunstancias que nos permitieron llegar hasta aquí.
Cuando alcanzamos la meditación o en recogimiento y sentimos que podemos transformar eso que nuestros grupos nos entregaron, podemos descubrir que hay una expansión en la consciencia.
No es sólo pertenecer sino sentir para qué estamos allí junto con todos los demás.
La expansión de la consciencia es el siguiente paso después de la contemplación y de la revelación.
ICHA: Gracias profesora por esta nutrida y especial manera de responder a la primera interrogante de nuestra conversación. Seguiremos expandiendo nuestros conocimientos, regando flores espirituales por el camino de la honra, el asentimiento, el agradecimiento y el amor incondicional.
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